La Mojonera es un municipio netamente agrícola, el sector primario ocupa directamente, en torno, al 95 % de la población, e indirectamente alrededor de un 4% (en empresas de comercialización y transformación hortícola y servicios). Refleja la importancia de la agricultura, en el lugar, el hecho de estar ubicados allí el Centro de Investigación y Desarrollo Hortícola1, el Servicio de Extensión Agraria2y el Servicio de Protección de los Vegetales3.
El paisaje agrario tradicional caracterizado por el predominio del erial, utilizado como pasto de invierno por rebaños transhumantes de cabras y ovejas que descendían periódicamente de las alpujarras, limitándose las actividades agrícolas de secano a una parte reducida de la superficie, ha experimentado un gran cambio a partir de los años sesenta, gracias a la labor del Instituto Nacional de Colonización que comienza a transformar las tierras del poniente en regadíos.
A toda la zona del Poniente almeriense, incluido el municipio de La Mojonera, se le denomina en la actualidad "El mar de plástico" por estar todo cubierto de invernaderos en los que se practica una agricultura intensiva.
Los invernaderos se disponen en pequeñas y medianas explotaciones, de una y media a dos hectáreas, con rendimientos elevados. Ello ha dado lugar a un rápido crecimiento de la zona invernada hasta 1986, fecha en la que la escasez de agua frena la expansión.
La base de la agricultura intensiva de cultivos forzados es la explotación familiar con una estructura muy atomizada: las 2.136,561 has rústicas del municipio están divididas en 1.979 parcelas, a su vez subdivididas en 4.444 subparcelas4. El 89% de las explotaciones presentan un tamaño inferior a 5 has5, predominan las de entre 0,1 y 1 has. La estructura de la propiedad, desde antiguo, es claramente minifundista, el 46,8% de los propietarios tienen fincas inferiores a 1 ha. Con menos de dos hectáreas el numero de propietarios se eleva al 87,5% del total.
El reducido tamaño de las explotaciones muestra la adaptación de la estructura agraria a unas técnicas de producción que exigen constantes cuidados a lo largo de la campaña agrícola. Se estima que cuando la superficie supera las 2,5 o 3 has, el trabajo asalariado representa más del cincuenta por ciento del total, por ello la explotación debería ser clasificada como empresarial.
La mano de obra era familiar, recurriendo al sistema tradicional de "tornapeón" (ayuda mutua entre agricultores), en los momentos de máxima concentración de trabajo. Pero a finales de los años setenta se detecta una desaceleración en el aumento de la productividad, al elevarse los precios de los insumos mas que de los productos hortofrutícolas, la estrategia ante esta situación consistió en aumentar la producción incrementando la superficie cultivada, generando una demanda de mano de obra que rebasa la capacidad de la unidad familiar. Se recurre a trabajadores alpujarreños y del alto y medio Andarax, muchos de ellos se desplazarán diariamente al Campo de Dalías. Este flujo terminará desviándose hacia el sector terciario inducido por la propia agricultura, a la vez que los hijos de los agricultores tienden a prolongar su escolarización o a elegir trabajos especializados mejor remunerados, debido a que el aumento del nivel de vida implica el rechazo por parte de la población autóctona de las tareas mas penosas dentro del invernadero. En este contexto se produce el reemplazo progresivo de mano de obra española por africana, principalmente procedente de Guinea Bissau (39%)6.
El número de jornadas de trabajo/año se estima que puede oscilar entre 780 y 500, dependiendo del tipo de cultivo y de las alternativas elegidas. La elevada demanda de mano de obra de la agricultura intensiva almeriense explica la escasa presencia de grandes explotaciones, pues el enorme peso de los costes salariales repercute negativamente en la rentabilidad empresarial. El fuerte peso del trabajo asalariado, a pesar del carácter familiar de las explotaciones, se refleja en la estructura de población ocupada: según el censo de 1991, el 41% de los ocupados son empresarios, y el 44% asalariados (el 87,9% de los trabajadores se contrata de forma eventual, cuando las faenas agrícolas requieren mayor mano de obra).
NOTAS
1 Es un centro de experimentación abierto a consultas de los agricultores.
2 En él se obtiene información sobre las ayudas agrarias.
3 Realiza estudios fitosanitarios.
4 Informe de gestión catastral rústica de 1996.
5 Hectáreas.
6 Memoria anual "Almería Acoge". 1996.